Es curioso que este “post” esté inspirado en una canción triste, pero me gusta creer que las canciones correctas llegan en el momento indicado.
La obsesión de este mes fue Wicked Game de Chris Isaak.
Una canción que me hizo pensar sobre cómo el deseo mal gestionado y la sobrecarga emocional pueden dejarnos mentalmente agotados. Y cómo, a veces, el miedo por sí solo es suficiente para hacernos resistir aquellas cosas que en realidad pueden hacernos bien.
Y junto a esta canción hay una frase que me ha estado acompañando este mes:
“Delulu is my solulu.”
Las nuevas experiencias pueden sentirse como nos narra la canción: una situación compleja, un fuerte deseo de querer lograr algo con lo que soñaste. Pero los caminos nuevos nunca son sencillos y, por ende, entras a una etapa en la que la vida puede sentirse abrumadora.
Cuando demasiadas cosas pasan al mismo tiempo, cuando las nuevas experiencias, la presión, la incertidumbre y las expectativas te dejan emocionalmente estancado, algo que puede hacerte demasiado bien también puede ser rechazado por tu propia mente debido a la incomodidad del proceso.
“Delulu”, una manera de hacer referencia a delusional (“delirante”), normalmente se refiere a creer en cosas irreales o altamente improbables.
Y sí, en su sentido literal, puede describir algo poco saludable. Pero, culturalmente, las personas han comenzado a darle otro significado, lo cual se me hace encantador. Un acto de Antipoesía, diría Nicanor Parra.
Un significado más suave para un slang de la época, una manera para referirse a una estrategia de supervivencia.
No como una negación de la realidad, sino como una forma de redirigir tu atención hacia la posibilidad en lugar del miedo. Porque, a veces, lo más difícil no es resolver el problema en sí, sino convencer a tu propia mente de que eres capaz de sobrevivir a ello.
Este año he conocido personas con una perspectiva fascinante sobre la vida. Personas que se hablan a sí mismas con un nivel de optimismo poco común.
No desde el ego.
No desde el narcisismo.
Sino desde el autoapoyo emocional.
Personas que constantemente se recuerdan a sí mismas que son capaces. Que los momentos difíciles son temporales. Que los errores no las definen.
Y, curiosamente, esas personas tienen un temple digno de admirar y siempre siguen avanzando, paso tras paso.
Recuerdo que hace algunos años, una amiga y yo veíamos con desconfianza a las personas demasiado positivas. Pensábamos que ese optimismo tenía que ser falso, una máscara para ocultar lo mal que realmente estaban las cosas.
Pero, con el tiempo, empecé a darme cuenta de que, para muchas personas, el optimismo no es una máscara.
Es una estrategia.
Una manera de resistirse a la desesperanza.
Una forma de recordarse a sí mismos que la realidad, a veces, es más flexible de lo que el miedo nos hace creer.
Que a veces, ser un poco “delirante” es simplemente otra manera de creer que tu vida todavía puede convertirse en algo más grande que tus circunstancias actuales.
A veces, solo necesitas creer, casi de forma irracional, que eres capaz de más.
Que quizás estás lo suficientemente loco como para comerte el mundo…

Leave a comment