El Camino – Parte 1

Intento 1

Refugiando cada fruto

El café que se vuelve costumbre
corriendo entero en el umbral de tu piel.

Un roce tímido,
como la piel de las manzanas,
o las flores tan redondas, frondosas, que no se regalan.

Una casa en el bosque, vivo y vigilante,
con un arroyo discreto bajo la ventana.

Un huerto lleno de todo fruto que desees,
de cada ensalada que consumas.

Un lago finito de distancia, sin final claro,
templado al principio,
cómodo, calentito y limpito.

Hogar que habitabas, que habitábamos,
con comodidad e inquietud,
con intensidad y paciencia,
con costumbres y hervores,
con tu incomprensible salto al adiós.

Pages: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16