El Camino – Parte 1

Intento 1

Intensito sin remedio

Renuncio a esta interminable búsqueda,
a la finura de este silencio,
al cambio perpetuo, al olvido.
Dejo de buscar aquello que no encontraré.
Ya no me entregaré,
y abandonaré todo rastro de soledad,
toda cruzada perdida, toda preocupación de vivir del día,
de ser siempre el que se va a contra voluntad
hacia alguna parte.

Renuncio a esperar,
a esta prórroga perpetua,
a esta caminata interminable.
Y abrazo la inanición.

Me salgo del cuento,
de la zoomorfosis,
de asfixiarme a mí mismo con el insomnio.
Y los sueños y la idealización y las expectativas y el deseo y el…

Me aparto de la labor de cazafantasmas,
de identificar patrones, de repetir similitudes.

Adoptaré otra vida, sin intensidad.
Me despojaré de la ilusión de lo eternamente,
de lo imposible, de lo trabajable.

De este juego tan largo me resigno.
Me resigno al resultado altamente probable de toda ilusión.

Sepulto este evangelio, al salvador de voluntades,
al impulso extra, al nuevo motor,
a la rutina del sentir, ganar y perder,
al esfuerzo de correr, saltar, lanzar.

Rompo la rutina de ser yo quien pregunta.
Ser yo quien se rompa esta vez,
a pesar de que yo rompo, pero nunca lo suficiente.
Y a pesar de que ya no soy yo el que rompe en el amor.

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